Test VW Polo: un clásico que sigue deleitando
Por Romina Cannoni Berd 15/04/2016 3389 vistas
El hatchback alemán está inserto en un segmento tremendamente competitivo y donde hay varios actores nuevos con diseños más audaces. Sin embargo, el Polo tiene una atractiva estética, viene muy bien equipado, tiene un buen comportamiento citadino y es bastante funcional.

Arribado hace poco más de un mes, el Polo llegó con una energía renovada a un mercado cada vez más competitivo, sobre todo en un segmento en el cual todos quieren triunfar, ya sea por la imagen que significa ser líder entre los hatchbacks compactos o por el volumen de venta que se maneja en este segmento.

Volkswagen Polo

Pero con 40 años de vida y cinco generaciones, este es un auto con historia y sabe cómo sacarse el máximo partido. Por ejemplo, si bien su diseño no es rompedor, es clásico y sus líneas fluyen con clase, sin olvidar que es un auto pensado para los jóvenes y trata de no aparentar. Un diseño muy en línea con todos los modelos de la marca, caracterizado por la delgada parrilla, los focos envolventes y la parte baja del parachoques que integra los neblineros. En el lateral, no hay duda de que el Polo es el hermano pequeño del Golf y la influencia es clara, mientras que en la parte trasera la gran superficie del portalón y el parachoques se funden casi en una sola línea de diseño.

En el interior se respira la atmósfera de Volkswagen. Un diseño simple, pero funcional, con materiales agradables al tacto y a la vista, con algunos elementos cromados que le dan el toque de modernidad necesario para saber que estamos en un auto que busca cautivar a los jóvenes.

Volkswagen Polo

La posición de manejo es buena gracias a que hay múltiples ajustes de altura y profundidad para el asiento y manubrio, aunque los espejos retrovisores laterales son bastante pequeños. La versión testeada incorpora sensores de estacionamiento traseros, pero hay que decir que si viniera, además, con la cámara, sería perfecto. Y es que aunque son dimensiones pequeñas, la tecnología ayuda harto a simplificar la vida.

Si de tecnología se trata, debo reconocer que no extrañé la pantalla táctil. La radio tiene tan bien puestos los botones para acceder a los diversos menús, que es fácil de accionar y muy intuitivo. Lo mismo con el sistema de infoentretenimiento. Simple hasta para el más lejano usuario de tecnología.

El espacio para las plazas traseras es normal para un hatchback de estas dimensiones, por lo que, obviamente, dos personas van muchísimo mejor que tres.

» Un citadino

Mecánicamente no podemos olvidar que estamos arriba de un Volkswagen, por lo que andar es digno de los autos fabricados por la firma alemana, aunque su construcción sea en la moderna planta que tiene el grupo en India. Se sienten bien aplomados, con una estabilidad envidiable y con respuestas precisas a cualquier eventualidad que pueda surgir mientras se conduce.

El motor de esta edición es 1.6 de 105 caballos de potencia y un torque de 153 Nm a 3.750 rpm, en esta versión asociado a una caja automática de seis velocidades. Si bien bajo las 3.500 vueltas se siente un poco débil, la caja lo ayuda a salir rápidamente de la parte baja del tacómetro y es capaz de llevarlo a un buen ritmo, aunque siempre controlado. La dirección es un buen complemento y la suspensión no es chiclosa, por lo que hay pocos problemas en acoplar las irregularidades del camino.

En resumen, un auto con un diseño clásico, con un motor ideal para andar en ciudad y un precio atractivo.

A favor: el diseño clásico no pasa de moda; una caja automática muy bien relacionada y un precio competitivo.

En contra: falta cámara de retroceso; más espacio en la maleta y podría ofrecerse alguna versión con más potencia.