[Deportes en 360°] Las nuevas caras olímpicas
Por Isabella Perciavalle de la Torre 11/04/2016 636 vistas
Conoce a siete deportistas que harán su debut olímpico en Río 2016.

Siete mujeres, tres deportes, mismo logro desbloqueado. La clasificación a los Juegos Olímpicos de Río 2016 ya es suya. Begoña y Arantza Gumucio, junto a Sofía Middleton y Nadja Horwitz serán las representantes en vela; Melita Abraham y Josefina Vila lo harán en el remo, mientras que Isidora Jiménez vestirá de blanco, rojo y azul en el atletismo. Para todas será su primera cita olímpica. Jóvenes que decidieron dedicarse al alto rendimiento y que buscarán llevar el nombre de Chile a lo más alto del podio mundial. A menos de cuatro meses de sus respectivos debuts, esta es la historia de una nueva generación de deportistas.

Objetivo cumplido

Mientras corría no pensó en nada. Era tanta su concentración, que sólo recuerda cruzar la meta, buscar rápidamente el tiempo en los resultados de la serie y mirar dónde estaba su entrenador, Carlos Moreno. “¡Lo logramos!”, le decía a lo lejos Isidora Jiménez. Sabía que si corría con su mejor marca, la clasificación era suya, y así fue.

isidora

Hace cuatro años, Isidora estuvo a 12 centésimas de la marca mínima para clasificar a los Juegos Olímpicos de Londres. Tenía 17 años. Tres años después, en los Panamericanos de Toronto, la velocista nacida en Concepción corrió los 200 metros en 22”95 centésimas, más que suficientes para superar la marca olímpica de 23”20 centésimas y asegurar su cupo para la cita en el país del samba. Un resultado que alcanzó después de un serio y esforzado trabajo de años.

Pasó de ser una niña normal a una que creció, decidió seguir sus sueños y así planear una vida que girara totalmente en torno al atletismo. La velocista se vino a vivir a Santiago, dejó a su familia y a sus amigos. Pero esto la hizo grande, y siempre se ha sentido acompañada en cada competencia: “Ellos entienden lo importante que es para mí y compartimos los triunfos, como también me apoyan en momentos difíciles”.

Con la mente puesta en los Juegos Olímpicos, Isidora se concentrará los últimos meses en Europa, para llegar de la mejor forma y poder competir de igual a igual con las mejores del mundo. Serán sus primeros 200 metros olímpicos. Una carrera que para ella será el comienzo de muchas otras.

All in al doble ligero

Partir de cero. Dos penquistas que han pasado por los mismos procesos, mismos sudamericanos, pero nunca remando para un mismo sentido sobre el mismo bote.  Josefa Vila y Melita Abraham fueron un experimento olímpico. Estrategia desde el momento cero, cuando las dos se unieron para competir el bote doble par peso ligero, el que debe promediar 57 kilos y que las dos lo hacían calzar perfecto.

FINALES PREOLIMPICO DE REMO

Y es que Melita siempre compitió junto a su hermana Antonia, con la que obtuvo plata en los Panamericanos de Toronto y también en el pasado Mundial Junior en tierras brasileñas. Mientras tanto, Josefa había competido en single durante gran parte de su carrera como deportista. A Josefa le faltaba una compañera con contextura parecida para competir, y así fue como Melita, después de ese mundial, empezó a bajar de peso para adecuarse al nuevo bote. Al principio les costó harto encontrarse como equipo, pero tras meses de entrenamiento supieron complementarse. “Se nos había olvidado cómo compite cada una, porque cada una tiene sus mañas, pero nos supimos acoplar bien”, cuenta Josefa.

Primera vez que se medían. Fueron siete minutos, 12 segundos y 263 milésimas, donde lo dieron todo en el Preolímpico de Curauma, en marzo de este año. Un trayecto de 2.000 metros de pista acuática que trajo el anhelo máximo de esta dupla que apostó en esta categoría, que era la opción para clasificar a sus primeros Juegos Olímpicos. “Estamos recién empezando, porque es un bote nuevo y tenemos mucho más por dar”, concluye Melita.

Volver donde todo comenzó

Octubre de 2014. Bahía de Guanabara, Brasil. Sudamericano. Arantza y Begoña Gumucio se preparan para su primera competencia juntas sobre el  49er, un barco que no tiene símil en Chile y cuyos rivales se encuentran fuera de las fronteras del continente, principalmente en los países europeos. En ese momento ellas estaban en desventaja y lo sabían. “Cuando partimos fueron tantos ‘no’, que el chileno no puede”, cuenta Begoña. Y es que el Team Gumucio partió en el alto rendimiento tarde y contra el tiempo, en la mitad de un ciclo olímpico de cuatro años de preparación. A las hermanas no les importó.

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Foto: Team Gumucio.

El año pasado obtuvieron el quinto lugar en los Panamericanos de Toronto y dos años después de su primera regata, lograron en la Copa del Mundo de Miami el sueño de su vida, aquel objetivo claro que se plantearon desde que Arantza como timonel vio en Begoña lo que le faltaba para complementar su barco como tripulante: el cupo regional para los Juegos Olímpicos de Río ya era suyo.

Desde que decidieron entrar al circuito olímpico siempre fue pensando en entregarlo todo. Mientras Begoña congeló sus estudios, Arantza postergó su vida profesional: “Era un costo de oportunidad gigante para las dos, pero dijimos “esto no lo vamos a hacer a medias”, relata la mayor de las hermanas. Metódicas y mateas, viajan constantemente al extranjero para poder entrenar y nivelarse con las mejores a escala mundial. No dejan que nada se les escape, menos al momento de competir.

Agosto de 2016. Bahía de Guanabara, Brasil. Juegos Olímpicos. Arantza (26) y Begoña (24) Gumucio se preparan para alcanzar su objetivo en la bahía brasileña: quedar entre las primeras 10 para la Medal Race.

Navegar entre polos opuestos

Sofia Middleton y Nadja Horwitz son una coincidencia. Fue en 2010 cuando Tomás y Sofía Middleton estaban listos para ir a competir a Estambul (Turquía), pero el hermano de Sofía se bajó repentinamente. Con la regata encima, Nadja se sumó al barco como timonel. Las dos provenientes de familias navegantes deben haber pasado varios fines de semana en Algarrobo, juntas, pero con suerte se conocían. Jamás imaginaron que la competencia turca sería el comienzo para Río 2016.

Dos años fueron más que suficientes para conformar este equipo sólido, una dupla que ellas mismas definen como “agua y aceite”, pero que funciona como un perfecto complemento. Van a horas distintas al gimnasio, una duerme más que la otra. Nadja es estructurada y Sofía se autodefine como “despelotada”. Diferencias que no les importan mientras navegan su velero 470, pues las dos siempre tuvieron el objetivo de llegar a los Juegos Olímpicos y fue esto lo que las motivó para lograr la meta. “Lo más importante es tener un mismo objetivo, eso es lo que te hace hacer, formar y mantener un equipo”, dice Sofía.

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Tanto fue en su momento la diferencia de intereses, que el equipo se separó en agosto de 2012. Sofía entraba a la universidad y Nadja quería entrar al ciclo olímpico. Dos años y medio después, Nadja llamó a Sofía para que volvieran al agua juntas. Las dos congelaron sus estudios. El resultado, una clasificación olímpica en Miami durante enero de este año, dando cuenta de que la sintonía nunca se perdió y que están listas para debutar en la bahía de Guanabara en agosto próximo. MT

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