Chrysler celebra 90 años con el alma renovada y un futuro promisorio
Por Mauricio Monroy S. 21/11/2015 1284 vistas
Uno de los denominados “Big three" de Detroit festeja este año nueve décadas de vida. Una larga historia que ha visto resistir guerras, crisis económicas e, incluso, la quiebra, dejando como testigos importantes modelos en el corazón de los norteamericanos.

Corrían los primeros años del siglo XX y Norteamérica vivía una revolución automotriz con decenas de fabricantes que daban vida a los vehículos motorizados que cambiarían la movilidad del mundo.

En ese contexto creció Walter P. Chrysler, el tercero de cuatro hijos de una familia de Kansas. Walter nació en 1875 y desde niño se apasionó por las máquinas y el progreso. Con los años, pasaría de ser maquinista de trenes a un alto ejecutivo de empresas como Buick, General Motors y Maxwell Motors. En junio de 1925 fundó Chrysler S.A., su orgullo mayor.

El crecimiento de la empresa fue rápido. En sólo tres años, el oriundo de Kansas adquirió las marcas DeSoto, Plymouth y Dodge. Estaba en lo alto, posición de liderazgo que ratificó con la construcción del edificio Chrysler en Nueva York, rascacielos que por casi un año fue el más alto del mundo (lo superó el Empire State); sin embargo, la Gran Depresión obligó a reajustar la estrategia y darles salida a los vehículos más económicos de Plymouth .

Pero la ingeniería es la que le va entregando fuerza a Chrysler. Esto se confirma con el denominado “Motor flotante” de Owen Skelton, el cual se colocaba sobre tacos de goma, ofreciendo un funcionamiento más suave al andar, a lo que se agregó en 1933 la transmisión de engranajes helicoidales que reducían el ruido en la transmisión. Eso sí, el punto máximo lo consigue con la creación del Airflow en 1934, modelo que consiguió 72 récords, incluyendo la velocidad máxima de 156,91 km/h.

Luego vino la II Guerra Mundial. Chrysler logró avanzar y crecer construyendo tanques y camiones militares, pero es una etapa de bonanza que no alcanzó a disfrutar su fundador, muerto el 18 de agosto de 1940. Los buenos años se apoyan también en la amplia oferta, compuesta por los Royal, New Yorker y Saratoga, aunque el más destacado sería el familiar Town & Country (1941), con opción para seis o nueve personas.

En los deportivos, el más llamativo sería el Chrysler 300, modelo que estrenó el primer motor Hemi. En los 70, la crisis del petróleo obligó a cambiar el concepto de los autos grandes, asomando vehículos como el Cordoba y LeBaron, los más pequeños de su historia. En los 80 se empieza a ver algo de recuperación, sustentada en la aparición del Voyager, el primer monovolumen de la industria.

Años después, en 1998, Chrysler se une a Daimler Benz, formando un grupo que amenazaba con transformarse en el más grande del mundo. Los resultados no fueron los esperados y en 2007 se anuncia la separación. Desde ahí, los inconvenientes se multiplicaron, llegando al momento más duro con la quiebra de la compañía, en 2009.

La solución, al parecer, llegó con la adquisición de la compañía por parte de Fiat en 2014, pasando a formar parte del grupo FCA (Fiat Chrysler Automotive), consorcio que mediante automóviles pequeños y medianos busca darle un futuro promisorio a una compañía fundacional de la industria.

Galería

Recomendados

Pablo Di Si
Por José Ignacio Gutierrez 21/09/2018 16 vistas
Kia Cerato
Por José Ignacio Gutierrez 21/09/2018 15 vistas
yamaha niken
Por José Ignacio Gutierrez 21/09/2018 18 vistas
Chevrolet Trailblazer
Por José Ignacio Gutierrez 21/09/2018 19 vistas
Buses eléctricos
Por José Ignacio Gutierrez 21/09/2018 21 vistas