*

Test drive: Chery Grand Tiggo AT
10/05/2015 9907 vistas
Buen diseño, gran equipamiento y un andar superior a otros modelos del origen son las cartas para conquistar a los amantes de los SUV urbanos.

Largamente vilipendiados por su origen y por sus diseños poco originales, los autos chinos cargan con un estigma difícil de superar, pero que lentamente va quedando atrás conforme evolucionan las marcas y lanzan sus nuevos modelos. Este sendero es el que está siguiendo Chery, que con su nueva generación del Grand Tiggo quiere cambiar radicalmente la forma en la que vemos los vehículos del origen. Pero esto va mucho más allá del diseño y la materialidad, ítems en los que la evolución es evidente desde hace un tiempo, diferenciándose radicalmente de los discretos autos que tímidamente poblaban los concesionarios en 2008.

Mostrando los primeros trazos del nuevo look familiar de Chery, este SUV destaca por las líneas fluidas y una estética moderna que no busca revolucionar, pero que sí es lo suficientemente atractiva y global como para competir en mercados de gustos tan distintos como Chile, dejando ver las formas que dominarán el catálogo de la marca en el futuro.

IMG_3494

 

Si se compara con modelos coreanos del mismo segmento, como el Hyundai Tucson, SsangYong Korando y Kia Sportage, no hay mucha diferencia en cuanto a tamaños y capacidades, ya que con sus 4.506 mm de largo y 2.610 mm de batalla, deja suficiente espacio para que cinco personas viajen cómodas, y permitiendo hasta 827 litros de carga en el maletero. Eso sí, la altura de la boca de carga puede jugar en contra cuando se quiere introducir objetos grandes.

Es cierto que la plaza central de la butaca trasera puede no resultar cómoda para un adulto en un trayecto largo, pero en la ciudad funciona perfecto. Uno de los puntos donde el Grand Tiggo muestra que Chery está en una etapa de consolidación es en la dinámica conductiva. Con su bloque 2.0 de 138 caballos de fuerza y su recién estrenada caja CVT, deja muy atrás la larga historia de motorizaciones antiguas, ruidosas y poco elásticas que aquejaban a todos los modelos de origen chino.

interiores (2)

 

En nuestra prueba, que incluyó recorridos con alto tráfico y desplazamiento por carreteras, pudimos comprobar en primera persona el buen trabajo que ha hecho Chery con este modelo. Primero por la insonorización (bajo sonido de motor, buena aislación), generando casi nada de ruido en el habitáculo, algo común en los autos del origen. Esto, además, se combina con el modo Speed Volume, que sube la intensidad de la música según la velocidad.

Otro punto a favor de este tren motriz es su elasticidad. Si bien el máximo de 182 Nm de par se tiene recién a 4.500 revoluciones, gran parte del torque está disponible desde 1.800 vueltas, por lo que no se hace necesario sobrerrevolucionarlo para conseguir reacciones más rápidas. Hay buen desempeño en las salidas y las recuperaciones son rápidas y acordes al tamaño del auto. Aquí se eliminó notoriamente la ausencia de empuje en las pendientes. Ojo, no estamos hablando de un motor extremadamente pujante, pero sí de uno que está bien ajustado al segmento.

Eso sí, una por otra: los consumos todavía están al debe, ya que durante la prueba promediamos poco más de 7 km/litro en la ciudad y casi 11 en carretera. Y eso es muy pobre. Si se considera el conjunto completo, por $ 12.990.000 se puede acceder a un vehículo con cuatro airbags, frenos ABS con EBD, control de estabilidad, asistente antideslizante, control de tracción, asistente de partida en pendientes y de frenado de emergencia, bueno para el segmento. Además, en confort suma sunroof, tapiz de cuero, climatizador bizona, start/ stop, computador a bordo, asiento de conductor eléctrico, control crucero y un buen sistema de entretenimiento, con pantalla táctil de 7″, bluetooth, mandos en el volante y puerto USB. Si todos los nuevos autos de Chery siguen esta línea, hay grandes probabilidades de que en el futuro sea un competidor real para muchas marcas.